Marlins se beneficiarían de menores costos en construcción del estadio

¿Y adónde iría el dinero sobrante? A una reserva de mantenimiento que le evitaría a los Marlins hurgar en sus bolsillos para mantener y reparar el estadio en el futuro.
El Nuevo Herald | Febrero 3 de 2013
Charles Rabin
crabin@miamiherald.com

Construir el nuevo estadio de los Marlins de Miami podría terminar costando decenas de millones de dólares menos de lo planeado.

¿Y adónde iría el dinero sobrante? A una reserva de mantenimiento que le evitaría a los Marlins hurgar en sus bolsillos para mantener y reparar el estadio en el futuro.

Parte del acuerdo del equipo de béisbol negociado con Miami-Dade permite a los Marlins quedarse con todos los ahorros de la construcción, y usar el dinero para los costos del futuro mantenimiento y mejorías en el parque de béisbol. Debido a que de cualquier forma los Marlins son responsables de una gran parte de los gastos, menores costos de construcción podrían significar un dinero caído del cielo para un equipo que está reduciendo la nómina de sus jugadores y enfrentando continuos recortes de los dólares públicos que van al estadio propiedad del Condado.

A finales de diciembre, el equipo sólo había gastado $102 millones de los $131 millones con los que acordó contribuir a la construcción.

La construcción del estadio se presupuestó en $515 millones, con el equipo beneficiándose de cualquier ahorro en el costo total del parque de béisbol si éste termina por debajo del presupuesto.

“Así que ellos son capaces de simplemente enviar esto a un fondo que de otra forma los hubiera obligado a gastar dinero”, declaró el autor Neil DeMause, cuyo libro del 2002 Field of Schemes presenta la avaricia de los ricos dueños del equipo de béisbol y explica cómo los políticos cedieron a la presión y entregaron el dinero público. “Eso es interesante”.

Un vistazo a algunos de los parques de béisbol más nueva en la liga muestra que los Marlins probablemente gasten decenas de millones más en la primera década para mejorar el estadio en La Pequeña Habana que los $1.75 millones anuales que el equipo, el Condado y la Ciudad de Miami están obligados a colocar en el fondo de capital de reserva. El acuerdo del estadio estipula que los Marlins y el Condado entreguen anualmente $750,000 cada uno, y la Ciudad de Miami $250,000 en la reserva. Los Marlins tendrían que pagar cualquier gasto por encima de los $1.75 millones en cualquier año.

Los elevadores y las escaleras eléctricas necesitarán reparaciones. Los lugares de las concesiones tendrán que ser mejorados. Las luces tendrán que ser sustituidas. La vida útil típica de la nueva pizarra electrónica es de sólo siete años, con un costo bien por encima de los $10 millones.

El Safeco Field, de los Marineros de Seattle, ha recibido más de $80 millones en mejorías desde el 2000, incluyendo una nueva pizarra de $11 millones construida el año pasado, con todo el costo asumido por el club de béisbol.

Los costos de mejoría del estadio fueron casi los mismos para el Miller Park de los Cerveceros de Milwaukee, aunque el equipo no tuvo que gastar tanto como los Marineros. Eso se debió a que la asociación pública/privada entre el equipo y el Distrito del Estadio de Milwaukee hace a este último el dueño de la instalación y de un 70 por ciento de la franquicia. La autoridad debe aprobar las renovaciones, a menos que los Cerveceros deseen pagar por ellas con su propio dinero.

Todos los años, los Cerveceros colocan $750,000 en una reserva de mejoría, mientras que la autoridad invierte $1.75 millones. Mike Duckett, director ejecutivo del Distrito del Estadio Miller, afirmó que la autoridad ha gastado hasta ahora unos $20 millones y que él cree que los Cerveceros han gastado alrededor del doble de esa cantidad.

“Si nos pasamos, está estipulado que el distrito debe cubrir el costo”, indicó Duckett. “Pero nos reunimos con los Cerveceros todos los años para preguntarles cuáles son sus necesidades. Ha funcionado muy bien hasta ahora. Creo que aún tenemos unos $9 millones en el fondo”.

Como la mayoría del acuerdo para el estadio de los Marlins, la cláusula de mejoría de capital favorece ampliamente al equipo. El total de $642 millones para el parque de béisbol y el estacionamiento le costó al Condado $384 millones, a los Marlins $131 millones y a la Ciudad $127 millones. La mayoría de esa cifra para los seis estacionamientos del estadio. Sin embargo, los Marlins recaudan casi el 100 por ciento de los ingresos, incluyendo los que vienen de las concesiones, los conciertos y los pagos por estacionamiento.

Dennis Moss, comisionado de Miami-Dade que votó a favor del estadio, reconoció que no fue un gran acuerdo para el condado.

“No, no lo he estudiado [el contrato] página por página. No creo que nadie lo haya estudiado página por página”, indicó Moss. “Pero lo que hice fue confiar en la administración para que lo llevara a cabo”.

Para ser justos, es aún posible que antes de que se cierren los libros de la construcción del estadio, los Marlins necesiten emplear una parte de los $29.1 millones que no habían gastado hasta finales de diciembre.

Al responder a preguntas por correo electrónico, Carolina Perrina de Diego, la directora de comunicaciones empresariales del equipo, declaró que los Marlins han cerrado 51 de los 65 contratos que el equipo firmó con los contratistas para construir el parque de béisbol. Algunos de los contratos restantes aún podrían ir a arbitraje.

“Esperamos estar muy cerca de la línea final para abril del 2013”, afirmó Perrina. Cualquier dinero del equipo que no consuma el presupuesto “se asignará al fondo de reserva de capital para futuros proyectos importantes”.

Mientras que los $29 millones que los Marlins podrían ahorrar representan una pequeña parte del presupuesto de construcción del estadio de $515 millones, esto podría marcar una gran diferencia a largo plazo para los contribuyentes de Miami. Una combinación de un mal crédito y las difíciles finanzas de Miami-Dade llevaron al Condado a crear un paquete de préstamos que trajo grandes intereses cuando los comisionados aprobaron el acuerdo en el nefasto verano del 2009.

“El mercado era difícil en el 2009”, indicó Frank Hinton, jefe de la División de Bonos de Miami-Dade.

Un paquete de bonos en particular ilustra cómo reducir millones del costo de la construcción podría haber significado enormes ahorros.

Cuando Miami-Dade vendió en el 2009 una serie de bonos para recaudar $91 millones para la construcción del estadio, los financistas de Wall Street exigieron unos términos de repago que harán que Miami-Dade pagara más de $1,000 millones en intereses de los bonos hasta el 2048.

En total, la venta de bonos por $91 millones costará $1,180 millones en pagos y no se puede refinanciar, declaró Hinton.

Aunque los bonos están respaldados por los impuestos a los hoteles de Miami-Dade, los términos del préstamo requieren que el Condado acuda a ciertos tipos de impuestos a las ventas y a la propiedad si los ingresos por alojamientos se quedan cortos en alguna ocasión.

Mientras que los pagos de los intereses llegarán a $110 millones anuales en el 2042, la inflación debe hacer que esa cifra sea menos impresionante a lo que parece hoy. Aún así, los bonos por $91 millones se destacan por sus altos costos para repagarlos. Esos bonos son sólo alrededor de un 20 por ciento del dinero que el Condado tomó prestado para el estadio, pero son el 55 por ciento del total de $2,400 millones que el Condado debe pagar en las próximas cuatro décadas a los poseedores de los bonos por la deuda del estadio.

José Galán, el director del proyecto del Condado para la construcción del parque de béisbol, estuvo de acuerdo en que Miami-Dade debió haber tomado dinero prestado en mejores términos si el contrato no hubiera exigido que contribuyeran al principio con los fondos. Los Marlins pagaron su parte al final, cuando comenzaron a tener ingresos de sus ventas de anuncios y suites, y el mercado global del crédito estaba mejorando.

Pero Galán también destacó que la retrospectiva financiera es 20/20 y no se sabía en el 2009 si el mercado de crédito estaría aún peor en los próximos años. También consideró que los Marlins asumieron un riesgo mayor al acordar pagar por cualquier exceso de costos. Mientras tanto, Miami-Dade tenía que financiar un presupuesto de construcción fijo y no tenía que preocuparse sobre los gastos que vinieron con las demoras o los incrementos, por ejemplo, en el precio del acero.

“Fuimos muy capaces de decir, ‘Sé cuál va a ser mi gasto total’”, subrayó Galán.

El redactor de The Miami Herald Douglas Hanks contribuyó a esta información.


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