Rehenes del tráfico sexual: Una realidad en el sur de la Florida

El estado es el tercero en número de llamadas a líneas de ayuda federales para denunciar casos de tráfico humano.
El Nuevo Herald | Febrero 12 de 2014
Para Katariina Rosenblatt la noticia sobre una niña de 13 años que fue prostituida y obligada a bailar desnuda en un club de Miami Beach es mucho más que un alarmante titular en la prensa.

Es un eco de su propia vida.

Al igual que la menor que fue obligada a trabajar como bailarina exótica en el Club Madonna de Miami Beach, Rosenblatt fue reclutada para la prostitución a esa misma edad mientras se bañaba en la piscina de un hotel de esa ciudad. Ella y su madre se habían hospedado allí huyendo de un padre abusivo.

En los cuatro años siguientes, Rosenblatt fue vendida y violada múltiples veces y desarrolló una adicción a la cocaína que la hizo dependiente de sus “chulos” o captores. Uno de esos fue el padre de una amiga cercana, que la secuestró junto con otras chicas para venderlas por $40 al mejor postor.

Por eso tampoco sorprendió a Rosenblatt la noticia de una mujer del Condado Broward fue arrestada en Nueva York a finales de enero por presuntamente viajar a esa ciudad con su hija de 15 años para prostituirla durante el Super Bowl.

“Estas noticias me entristecen y son horribles pero lamentablemente es un problema común que pasa en nuestras comunidades”, dijo Rosenblatt , quien ahora es activista y reside en el condado Broward. “Una víctima puede estar siendo vendida por un chulo que conoció en la calle, o hasta por sus propios padres”.

Ambos casos recientes constituyen tráfico humano —que de modo simple se define como la comercialización de personas con fines de explotación y lucro— un problema social cada vez más alarmante a nivel mundial y considerado como esclavitud moderna. El año pasado se reportaron casos de tráfico de menores y adultos, en su mayoría mujeres, en los 50 estados de la nación.

Florida no es un territorio ajeno a este fenómeno. De hecho, es el tercer estado en número de llamadas a líneas de ayuda federales para denunciar casos de tráfico humano.

Como muchas personas que están siendo comercializadas, Rosenblatt no se veía a sí misma como una víctima.

“Creía que [los chulos] eran mi familia, ansiaba ser querida”, dijo. “Una vez logré regresar a casa y mi mamá me llevó a la policía pero los agentes me tildaron de delincuente juvenil: yo fumaba cigarrillos, tenía un problema de drogas y había dejado la escuela. Dijeron que nadie me creería”.

Para suerte de Rosenblatt, su madre no actuó como otros padres que se dan por vencidos, y persistió en sus esfuerzos para sacarla de ese mundo. Así, Rosenblatt logró finalmente escapar del abuso y reparar su vida. Hace poco culminó un doctorado en análisis y resolución de conflictos y además tiene una maestría en Leyes. Es también la fundadora de There is Hope for Me ( thereishopeforme.org), una organización sin fines de lucro que ayuda a victimas de explotación sexual y tráfico humano.

Rosenblatt compartirá su historia durante el evento de concientización One Billion Rising For Justice, que se celebra el 14 de febrero, de 4 a 7 de la tarde, en el Wolfson Campus del Miami Dade College. El evento se celebra a nivel mundial y millones de personas participan para demandar la detención de la violencia de género y el tráfico de personas.

UN ASUNTO PERVERSO Y COMPLICADO

De acuerdo con Rosenblatt y otros expertos y activistas entrevistados por el Nuevo Herald, los traficantes de personas pertenecen a una red organizada que le lleva años de ventaja en conocimientos a las agencias gubernamentales encargadas de controlar el problema.

“Honestamente, el problema es tan grande que ni siquiera lo entendemos en toda su dimensión”, confesó la fiscal estatal Katherine Fernández-Rundle en entrevista con El Nuevo Herald. “Es mucho mayor de lo que habíamos anticipado. Un asunto perverso, problemático y muy complicado. Nosotros nos hemos estado educando y entrenando pero todavía falta mucho por hacer”.

En los últimos dos años las agencias gubernamentales han ganado terreno en la lucha por detener el preocupante fenómeno. En el 2012 los legisladores de la Florida realizaron cambios en los estatutos para poder tipificar el tráfico humano como un crimen. Las penalidades por estos casos incrementaron —ahora los predadores pueden ser sentenciados a hasta cadena perpetua.

También en el 2012 la fiscalía estatal creó un equipo especializado, en conjunto con varias agencias del orden público a nivel condal y federal, para detectar e investigar casos.

La fiscalía pasó de no llevar ningún caso directamente relacionado con tráfico humano en el 2012, a tener 35 casos reportados para enero del 2013. Hoy en día hay más de 50 investigaciones en curso.

Gracias a esos cambios la fiscalía logró sentenciar a 65 años de prisión a David Salomon por un cargo de tráfico humano que involucró la explotación comercial de una menor. Se cree que su caso ha sido el primero en la Florida en el que se pudo acusar, encausar y sentenciar al traficante bajo los nuevos estatutos.

La investigación originó cuando una chica ofreció realizar actos sexuales a dos policías encubiertos de Miami que vigilaban el área de Biscayne Boulevard y N.E. 79 Street. La muchacha resultó tener apenas 15 años de edad. Los policías pudieron determinar que Salomon era quien estaba dirigiendo a la chica a través de señales y por un teléfono celular, que incautaron. Los teléfonos fueron clave para establecer la relación entre ambos: el era su chulo.

Salomon fue sentenciado pero la chica está desaparecida desde julio y no pudo testificar en el juicio.

AYUDA PARA VÍCTIMAS INVISIBLES

A pesar de los avances, los activistas subrayan que todavía se necesitan más cambios en las leyes que castigan la esclavitud moderna; entrenar a los oficiales del orden público sobre cómo reconocer la diferencia entre víctimas y delincuentes; implementar programas educativos de prevención; y asignar recursos y lugares de refugio para ayudar a las personas rescatadas a sanarse y reintegrarse a la sociedad.

Pero sobre todo, dijeron, es necesario un cambio cultural sobre la percepción del tráfico y la explotación de personas.

“Se nos hace difícil concebir a una persona que se va de su casa y trata de vender su cuerpo como una víctima, así sea menor de edad...o no pensamos que existen personas siendo explotadas laboralmente y retenidas en contra de su voluntad”, dijo Brenda Mezick, asistente de la Oficina de la Fiscal que se especializa en casos de tráfico humano.

Lo que las personas no pueden apreciar a simple vista es que las víctimas generalmente dependen de sus explotadores de manera económica y emocional.

“Además, aunque una chica de 13 años te diga ‘toma, te ofrezco mi cuerpo y págame’, si lo haces la estás violando, porque ella no tiene edad de consentimiento”, enfatizó Mezick.

Otro reto es que las víctimas tienen poca confianza en las autoridades y no se atreven a pedir ayuda. De acuerdo con expertos eso se debe en parte a que por mucho tiempo —sobre todo en los casos de tráfico sexual— las víctimas han sido tratadas como delincuentes.

“El gran reto es ayudar a personas que muchas veces no se ven como víctimas y que no están acudiendo a las autoridades por ayuda”, opinó la abogada. “Ellas no quieren incriminar a sus captores, porque entienden que les han ayudado y acogido, o por temor a represalias”.

Mezick dijo que todavía hace falta cambiar la manera en la que el Departamento de Niños y Familias (DCF), así como las agencias del orden, abordan el problema.

“Necesitamos proteger a los más vulnerables, sobre todo a nuestros niños”, dijo la activista local Nancy Razat, una de las propulsoras de la campaña StopSexTraffickingMiami, ( StopSexTraffickingMiami.org), y ex presidenta del Concejo Nacional de Mujeres Judías, quien pertenece al equipo especial para combatir el trafico humano de la Fiscalía estatal.

"Y para lograrlo la gente debe entender la realidad de lo que está pasando en nuestras calles, en los campos de cultivo, dentro de hogares y otros lugares de la comunidad, con gente por la que debemos ser responsables", agregó.
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