La Policía de Miami afirma que limpia sus filas

No podemos seguir a todos los policías 24/7, dijo Orosa, quien asumió formalmente la jefatura hace 13 meses
El Nuevo Herald | Enero 27 de 2013
Scott Hiaasen y Kathleen McGrory
shiaasen@MiamiHerald.com

Visto desde afuera, el Departamento de Policía de Miami parece perpetuamente acosado por los escándalos; el más reciente es el arresto el miércoles de un veterano agente acusado de extorsión, apenas días después de que un sargento de la división de narcóticos fuera convicto de corrupción en un bochornoso juicio federal donde un grupo de detectives veteranos se enfrentaron a su propio jefe.

Pero funcionarios de la policía y la Ciudad afirman que la última serie de arrestos e investigaciones —ocurrida contra el telón de fondo de una pesquisa en curso del Departamento de Justicia sobre siete tiroteos policiales que resultaron en muertes— está eclipsando los recientes esfuerzos del jefe de policía, Manuel Orosa, de purgar el departamento de malos policías.

“No podemos seguir a todos los policías 24/7”, dijo Orosa, quien asumió formalmente la jefatura hace 13 meses. “Estamos haciendo todo lo posible para asegurar que nuestros agentes se comportan correctamente”.

Eso ha incluido añadir a otros cinco detectives a la Unidad de Asuntos Internos del departamento, la cual ha estado trabajando mano a mano con el FBI en su presente investigación de hasta 10 agentes de quienes se sospecha que, entre otros delitos cometidos, brindaban protección a una pandilla de juego ilícito de Liberty City.

El primero de estos agentes, Nathaniel Dauphin, de 41 años, fue arrestado el miércoles por un cargo de extorsión, acusado de haber ayudado en su tiempo libre a organizar una escuadra de protección para una operación de apuestas deportivas ilegales que operaba en Player’s Choice Barber Shop en Liberty City.

Los detectives de Asuntos Internos también colaboraron con el FBI en el 2010, en la investigación del sargento Raúl Iglesias, detective de narcóticos que fue convicto el 18 de enero de ocho delitos de mayor cuantía, incluyendo obstrucción de justicia y apropiación de las drogas de un sospechoso. Un segundo detective, Roberto Asanza, se declaró culpable de cargos de droga de menor cuantía relacionados con la misma investigación, y luego testificó en contra de Iglesias, lo mismo que otros cuatro detectives que trabajaron en su equipo.

Los agentes de Asuntos Internos de Miami empezaron a colaborar con el FBI en el 2009 como parte del Equipo de Trabajo contra la Corrupción del Area de Miami, un equipo que incluye además agentes de Hialeah y Miami Beach, así como agentes de la Oficina de Asuntos Internos del Servicio de Aduanas y la Patrulla Fronteriza. El equipo de trabajo, creado cuando el predecesor de Orosa, Miguel Exposito, era jefe de policía, se centra tanto en la corrupción policial como en la gubernamental. Se trata del mayor equipo anticorrupción del FBI en todo el país, indicó John Jiménez, el agente especial de supervisión a cargo de su administración.

De los nueve agentes de la Policía de Miami arrestados desde el 2010, siete han sido capturados por el equipo del FBI.

Jiménez señaló que la participación en el equipo puede ser peligrosa políticamente para los departamentos de policía, porque el equipo de trabajo puede acabar desenterrando información embarazosa. “Estamos muy orgullosos del hecho de que los departamentos de policía estén dispuestos a participar”, comentó.

Desde que asumió la jefatura, Orosa ha aumentado el número de agentes en el equipo de trabajo del FBI de tres a nueve.

Orosa dijo aseguró que no cree que la serie de arrestos indique un problema sistémico del departamento, y enfatizó que los agentes arrestados representan una fracción minúscula de la fuerza de trabajo de 1,100 personas del departamento.

“Siempre hay un porcentaje pequeño de personas corruptas”, comentó Orosa. “Es inaceptable, y es por eso que estamos tratando de deshacernos de las manzanas podridas”.

A pesar de estos esfuerzos, algunos críticos sostienen que los problemas del departamento están más enraizados en una fuerza de trabajo joven e inexperta, mal entrenada y mal supervisada. Además, afirman que el departamento no refleja la diversidad de la comunidad miamense y que tiene una reputación de mantener una mentalidad cowboy.

“Me preocupa este patrón de conducta perniciosa dentro del Departamento de Policía de Miami”, afirmó Howard Simon, director ejecutivo de la ACLU de la Florida, haciéndose eco de la opinión de otros activistas por los derechos civiles. “Tiene que hacerse una investigación de vasto alcance”.

Orosa señaló que una prueba más de su compromiso con el cambio es que se está haciendo una mayor prioridad el seguimiento de las reglas: los agentes de Asuntos Internos se presentan ahora a menudo a la hora de pasar la lista y acompañan a los agentes que salen de patrulla, para hacer conocida su presencia.

“Estamos usando Asuntos Internos casi como el programa Gran Hermano”, señaló Orosa. “Queremos que nuestros agentes sepan que Asuntos Internos está al tanto de todo y que los van a atrapar”.

Pero algunos pueden ser atrapados antes que otros. El trabajo de protección a Player’s Club Barber Shop en Liberty City tuvo lugar durante casi dos años sin ser detectado, afirmaron fuentes.

La protección ilegal fue descubierta finalmente por detectives del Departamento de Policía de Miami-Dade y del Departamento de Policía de la Florida, quienes estaban investigando la contaduría de la barbería cuando notaron la abundancia de policías en el lugar. Los carros patrulleros eran algo tan cotidiano en la barbería que un sospechoso de juego comentó a los investigadores que él pensaba que el lugar era administrado por la policía, según documentos judiciales.

No es la primera vez que un trabajo fuera de servicio ha llevado a algo más siniestro. En el 2008, el agente Geovani Núñez se vio atraído a una pandilla de protección de narcotraficantes mientras trabajaba como guardia de seguridad en el Club Space y otros centros nocturnos. Su trabajo colateral para los traficantes resultó ser otra operación encubierta del FBI. Núñez y otro agente de Miami acabaron siendo acusados de conspiración para distribuir cocaína. Núñez fue sentenciado a 11 años de cárcel, según documentos judiciales.

El Panel de Investigación Civil de Miami (CIP), una junta de supervisión independiente, recomendó luego reformas a la manera en que se conceden los trabajos fuera de servicio, para prevenir que los agentes se acerquen demasiado a las personas que los contratan. Pero el panel no recibió respuesta alguna del entonces jefe de policía John Timoney.

Los agentes “pueden perder su lealtad”, declaró el presidente del panel, Tom Cobitz, abogado de defensa criminal y ex fiscal. “Ese es nuestro mayor temor”.

Orosa afirmó que ha añadido un supervisor adicional para inspeccionar la oficina que administra las asignaciones fuera de servicio de los agentes, para asegurar que los agentes sólo están trabajando en asignaciones aprobadas y que se presenten a trabajar como se promete. Pero considera que el mayor peligro de los trabajos fuera de servicio no es su potencial de corrupción, sino el riesgo de que los agentes trabajen demasiadas asignaciones al mismo tiempo y se agoten.

Orosa señaló que ha sido más activo que el jefe de policía anterior en cuanto a castigar a los agentes que violan las reglas. El año pasado, el número de amonestaciones a los agentes ascendió a 89, en contraste con sólo 10 amonestaciones el año anterior, según los expedientes de la policía. Un total de 21 agentes fueron relevados de sus deberes el año pasado a causa de investigaciones pendientes, en contraste con siete en el 2011.

Bajo Exposito, “no hicimos lo suficiente para supervisar a nuestros agentes”, subrayó Orosa. “No se van a tolerar cosas que se toleraban antes”.

Pero Exposito afirma que Orosa está distorsionando su historial. Afirmó que las medidas disciplinarias bajaron porque el número de quejas ciudadanas disminuyeron durante su mandato. Además, acusó a Orosa de “agenciarse crédito por los casos que nosotros empezamos”.

“Nosotros supervisábamos muy activamente a nuestros agentes”, declaró Exposito a The Miami Herald. Antes de asumir la jefatura, “yo fui investigador de Asuntos Internos y fui jefe de Asuntos Internos. Para mí, esa es una de las cosas más importantes que tiene que vigilar un jefe de policía”.

Las quejas ciudadanas sobre la conducta policial han disminuido durante el mandato de Orosa, lo cual continúa una tendencia de los últimos cuatro años según documentos compilados por el CIP. El panel recibe las quejas directamente, y además revisa las enviadas primero a Asuntos Internos. El año pasado, el panel revisó 200 quejas, en contraste con 426 en el 2008, según sus archivos.

Pero Simon de ACLU indicó que el desempeño del CIP ha sido “decepcionante”.

“Nosotros depositamos muchas esperanzas en CIP”, declaró. “Ellos tienen que ser más activos, más enérgicos”.

El método de Orosa ha provocado además críticas por parte del sindicato. El sargento Javier Ortiz, presidente de la sección de Miami de la Orden Fraternal de la Policía, apuntó que el jefe de policía debe centrarse menos en castigar a los agentes y más en mejorar el entrenamiento para prevenir la mala conducta en el futuro, así como mejorar la moral.



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