El alcalde de Medley despacha en el vestíbulo del Ayuntamiento

El despacho que ocupa Pizzi en Medley cuenta con baño propio y una pequeña habitación de cocina que comunica a una amplia sala de conferencias.
El Nuevo Herald | Marzo 15 de 2013
Enrique Flor
Eflor@elnuevoherald.com
Enrique Flor el Nuevo Herald

Tras ser electo hace casi cuatro meses, el alcalde de la pequeña ciudad industrial de Medley, Roberto Martell, desistió de ocupar el amplio y elegante despacho que le correspondía en el tercer piso del edificio municipal para instalar su escritorio en el lobby del primer piso y así cumplir con una promesa de campaña: atender directamente al público.

“Bajar y colocar mi despacho junto a la puerta de entrada [del edificio municipal] no fue un acto simbólico”, aseguró Martell a El Nuevo Herald. “Ha sido una decisión concreta para mantener el contacto con la gente, para ayudar a los residentes y dueños de negocios a resolver sus problemas”.

Nacido en Matanzas, Cuba, Martell, de 52 años de edad, asumió la alcaldía de Medley tras ganar las elecciones de noviembre a su contendor Gerardo Silva Jr., con el 88 por ciento de los votos, lo que representó apenas 384 votos.

En esta ciudad de apenas 1,000 habitantes, el alcalde gana un salario de $176,000 al año, sin incluir los pagos por beneficios por unos $15,000. En comparación, la vecina ciudad de Hialeah, que con cerca de 250,000 habitantes es la segunda más poblada del condado
Miami Dade, el alcalde Carlos Hernández recibe un salario de $150,000 más $25,000 por compensación de gastos.

“Ese es el sueldo que antes estaba establecido”, respondió Martell. “Lo que hice para ahorrar un poco más fue devolver una camioneta Ford que me daba la ciudad. Esa camioneta le fue asignada al inspector municipal y actualmente yo me movilizo en mi propio auto”.

El moderno edificio municipal de Medley, ubicado en el 7777 de la avenida 72 del noroeste, fue inaugurado hace tres años. El espacioso despacho originalmente asignado al alcalde ahora es ocupado por el abogado municipal Michael Pizzi, quien a su vez es alcalde de Miami Lakes.

Pizzi, quien recibe un salario anual de $192,000 como abogado de Medley y $18,000 en Miami Lakes sin considerar beneficios, dijo que Martell está dando una lección ejemplar y refrescante en la política local.

“Más alcaldes deberían ser como Martell: ser mucho más accesibles para atender a la gente”, destacó Pizzi. “El alcalde [de Miami-Dade, [Carlos] Giménez debería hacer lo mismo y bajar su despacho del piso 29 al lobby del edificio del condado”.

El despacho que ocupa Pizzi en Medley cuenta con baño propio y una pequeña habitación de cocina que comunica a una amplia sala de conferencias.

Ubicada al suroeste de Hialeah, el 90 por ciento del territorio de Medley está ocupado por unas 3,000 empresas, desde pequeños negocios hasta compañías de la industria pesada, lo que le permite a esa ciudad contar con una amplia base tributaria, destacó Martell. El presupuesto municipal para este año fiscal es de $13 millones.

“Lo que nuestra comunidad quiere es que seamos más eficientes”, sostuvo Martell. “Por eso es que busco impulsar a nuestra ciudad internacionalmente. Aquí han venido políticos de varias partes de Latinoamérica y se quedaron sorprendidos. Incluso me decían que era la primera vez que veían a un alcalde despachando en el lobby”.

Martell, un empresario de la construcción, incursionó en la política en abril del 2008, cuando ganó los comicios para un escaño del Concejo apoyado por el entonces alcalde Ramón Rodríguez. Cuatro años después decidió aspirar de forma independiente a la alcaldía.

“Como en toda familia, tuve algunas diferencias con Ramón, pero al final él me respaldó”, manifestó Martell. “Ahora como alcalde mi prioridad es mejorar lo que ya existía y trabajar para que más negocios lleguen a nuestra ciudad”.

Martell agregó que suele utilizar el baño público del primer piso y que el único inconveniente de haberse establecido en el lobby es la acústica, por lo que a veces debe sentarse al costado de la gente para escucharlos mejor. Agregó que no teme por su seguridad.

“Yo no tengo mayores problemas con las personas, por eso no tengo miedo de atender a la gente en el lobby”, aseguró.

Sin embargo, hace más de un mes Martell debió utilizar la sala de conferencias del tercer piso para despedir a una empleada que se desempeñaba como asistente de la Secretaría Municipal, bajo el argumento que su posición había sido eliminada.

La medida provocó tal controversia que, durante una audiencia pública, algunos asistentes gritaban: “¡Esto no es una dictadura!”, “¡Esto no es Cuba!”. Finalmente, el Concejo consideró que se había cometido una arbitrariedad y la empleada volvió a ser contratada.

“Eso ya pasó”, respondió Martell. “Ella ya fue repuesta, prefiero no tocar ese tema”.

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